martes, 16 de julio de 2013

Un chico era feliz porque había soñado que estaba en Ibiza la pasada noche. Yo era feliz más o menos porque había soñado que iba agarrado a tu cintura montando en bicicleta, y que mis problemas no eran míos sino del resto del mundo. Entonces comprendí que detrás de todas las puertas hay algo de verdad y algo de mentira. Porque en los sueños aún te puedo abrazar y no te vas. Y no me dejas solo. Pero incluso en los sueños te miro y me sonríes con tus ojos de -Las chicas somos muy malas-, y luego silbas. 

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