lunes, 30 de mayo de 2011
yoko
¿Qué es normal? Amarte tanto y sin explicaciones, sin silencios. Con esta tristeza profunda e interminable. Eterna, siempreviva. Una melancolía inmortal hasta en los momentos de júbilo. Tristeza que no me abandona, que me ahorca, que me ahoga y aún así no me mata. Quererte tanto hasta volverme loco …
…y deseando profundamente que el sentimiento desaparezca. Mirándome inexistente cuando por fin la melancolía se va. Rogando que vuelva la tristeza: quiero por lo menos sentir algo. Y algo incluye dolor. Peor que sentirse mal es no sentirse. Y ya no siento.
…y deseando profundamente que el sentimiento desaparezca. Mirándome inexistente cuando por fin la melancolía se va. Rogando que vuelva la tristeza: quiero por lo menos sentir algo. Y algo incluye dolor. Peor que sentirse mal es no sentirse. Y ya no siento.
Sabía que algo se había roto, que yo había cambiado. Haber estado escribiendo sus maldades me había hecho recordar, me había hecho tomar consciencia. Soy consciente por fin del mal que me infligió durante varios meses. Soy consciente y sin embargo aquí estoy escribiendo acerca de aquella mujer. Aún tiemblo cuando escucho su nombre, aún merezco parte de su amor, parte de su sexo. Aún soy parte de ella y aún ella es parte mía. Sos parte de mí y sin embargo ya no te quiero.
martes, 24 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
En tu planeta me quedé
¿Nunca pensaste porqué hacemos promesas que no podemos sostener en el tiempo? ¿O cómo pareciese que buscamos provisorios hasta encontrar a ese alguien y llegar a amarlo, solo para darse cuenta de que no podés conservarlo y tenés que dejarlo ir? Y ahí está lo triste de conocernos, darse cuenta de que somos eso, no más que una pelota que rebota hasta que se rompe, o un par de auriculares que terminan por quemarse.
Tristemente, me he debido acostumbrar a todos aquellos que fueron y nunca terminaron de ser, porque todo viene para irse. El caso es que se van, y que no duran, y que por alguna razón u otra terminan, y después empieza el trabajo de hacer como si no existiesen, como si nunca hubieran llenado las tardes que hicieron felíz a alguien, como si fueran solo otro alguien más que veo en la calle, solo que una vez que pasa no está allí, y ya no puedo mirarlo a los ojos.
Acostumbrarse, a eso estamos condicionados.
Conocer a alguien, gustarse, quererse, amarse (y todas las cosas que implica), desgaste, fin, y olvido.
Solo eso somos, nada más que eso. Algo que después nunca existió.
Moving on

Aquellas noches de invierno te escondías como las gotas de lluvia, y no me mirabas a los ojos. Detrás del espejo había muchas más noches iguales, pero a ver quien tenía cojones de romper el espejo.
Es fácil recordar cuando las cosas aún no eran de este modo, pero no sirve de nada. Te resultaba difícil decir lo que sentías, y sentir lo que decías. Arrepentirte de los noviembres soleados, y los eneros con exceso de equipaje. Pensar en nosotros, y en los nosotros-que-quedaron-en-otros-países. Miraste las fotografías, y nos reconociste en cuerpos ajenos. Ajenos y extraños. Pensaste que tu vida era peor que cualquier escalera mecánica, sin pensar que la mía era peor que cualquier estación de autobuses llena de despedidas. En verdad, de aquellas noches de invierno sólo recuerdo las gaviotas llorando, y las canciones que escuchábamos al volver a casa antes de morirnos de frío.
Y no sé si eso es malo o es peor.
Teníamos una vida inciertamente cierta, que era vida, pero era deseo y yo estaba contigo. Ahora no celebro ni siquiera el cambio de estaciones, porque no cambia nada.
Ahora mi vida sintigo.
En verdad lo que más detesto no son los adjetivos, son los momentos que no van a volver. O sea, lo que detesto es que no vayan a volver, ahora que me despierto cada día abrazado a tu recuerdo y te quiero tanto como antes o más. Y te quiero tanto como antes o más, pero no soy mejor persona. Ni soy mejor amante, ni soy mejor en nada. Tal vez, porque sigo siendo el mismo, te sigo queriendo. Cumplíamos años cada día y te regalaba flores. Mentíamos en las esquinas, pero nos queríamos de verdad.
¿Y ahora? Ahora palabras tristes y sobres cerrados. Ahora empezar de nuevo para otros labios..
viernes, 20 de mayo de 2011
lo único que dejaste por mi fue de quererme
Algún día me verás de otro modo. Te girarás y dirás que no me quisiste, y yo pensaré que el mundo a veces es injusto e ingrato. Pensarás que el azul es sólo un color mediocre, uno de tantos, y que, al fin y al cabo, si pudieras elegir, nunca elegirías un color, sino poder volar. Luego mirarás lo que te queda entre las manos. Las cicatrices. Los calendarios. Los acuses de recibo de tantas cosas que nunca llegaron, y las canciones que hablaban de alguien llamado tú-y-yo. Tal vez sonreirás y pensarás que no fui tan cruel, y que cuando te miraba a los ojos decía la verdad. O en el peor de los casos descubrirás que nunca aprendí a mentir y que era cierto. Que te quería y me dolías algunas veces. Que te quise bailar en cada rincón del planeta. En cada palabra vestida de julio. En cada orilla de la ciudad. Que a pesar de todo, si yo hubiera podido elegir, te hubiera elegido para todo. Pero nos pasamos la vida queriendo poder elegir, y no es tan fácil.
Nunca es tan fácil. Gracias por hoy.
martes, 10 de mayo de 2011
Use your brain !
Nunca se abandona el mundo cuando se quiere, siempre hay que esperar a que alguien se decida a eliminarte del mundo, y en general es en el auge de tu felicidad, cuando las cosas no pueden estar mejor y sabés que algo malo va a pasar.
Me imagino que entonces tan mal uno no está cuando 'abandona el mundo' en ese otro sentido. Cuando se desconecta. Pero no estoy hablando de un psicótico, si no de una persona que realmente lo necesita, porque todo lo que encuentra en el mundo no es lo que le gusta, o lo que buscaba. ¿A quién no le gusta desconectarse del mundo a veces? ¿A quién no le gusta encontrar alguien para querer y sentarse en un sillón a mimarse, y que te importe un carajo, todo? Si eso es felicidad, soy felíz.
Me imagino que entonces tan mal uno no está cuando 'abandona el mundo' en ese otro sentido. Cuando se desconecta. Pero no estoy hablando de un psicótico, si no de una persona que realmente lo necesita, porque todo lo que encuentra en el mundo no es lo que le gusta, o lo que buscaba. ¿A quién no le gusta desconectarse del mundo a veces? ¿A quién no le gusta encontrar alguien para querer y sentarse en un sillón a mimarse, y que te importe un carajo, todo? Si eso es felicidad, soy felíz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

