los caprichos de las montañas
las laderas donde plantamos
las vidas que estamos
por cosechar
salen nenitos
con las cabezas bien grandes
como topos desde la tierra
y el sol parece
quemarles el pelo
flamean con las cabecitas y las manos en alto
esperando que el viento seco
apague la llamarada
las vidas que estamos
por cosechar
salen nenitos
con las cabezas bien grandes
como topos desde la tierra
y el sol parece
quemarles el pelo
flamean con las cabecitas y las manos en alto
esperando que el viento seco
apague la llamarada
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