A veces tenía corazonadas, que luego se escapaban de mis manos como yo escapaba de mi pasado. Los domingos siempre llovía. No recuerdo la sensación de poder salir de casa sabiendo que no iba a volver calado hasta los huesos. No recuerdo la sensación de estar a salvo de algo. Tal vez ni siquiera aprendí a estar a salvo de ti.
Fue hermoso acostandome sintiendo que me odias, y despertarme y ver que me equivoque y que vos seguis viva.
Frin es tuyo. Pero Frin ahora esta enfermo, y tiene que tener fuerzas y salir de esto.
Gracias mi amor, porque sigue siendo amor y sigue siendo nuestro.
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