lunes, 20 de diciembre de 2010

20 de diciembre

Bien, terminaré con esto del mismo modo en que tú lo hubieras hecho: sin arrepentirme de nada. Cerraré los ojos y tu nombre será todos mis recuerdos, pero querré tener otros. Querré construir nuevos puentes, y escribir nuevas líneas. Soplaré, porque una vez me dijiste que soplar significa que algo aún se mueve, y que en algún rincón del mundo alguien se está besando. Tus ojos serán otra vez el camino, pero los hallaré en otros cuerpos, y en otras ciudades. Todo se irá, o huirá corriendo delante de ti y mi anorak seguirá en el suelo.

Porque alguna vez fuimos tan felices, y porque la tristeza es puta y se invita a todas las fiestas, escribo nuestros recuerdos y sé que no los verás. Porque la tristeza es la más puta de las putas y yo me enamoré de ella, te pido perdón. Porque lo que queda después del amor son cenizas de lo que fuimos, y porque otros caminarán nuestras calles en nuestros nombres quiero decirte que aún te pienso.

20 de diciembre de 2010

Supe que llegaría un momento en el que tendría que olvidarte y no sabría cuánto. Y en el que debería dejarnos aparte y no sabría cómo. Ese día ha llegado. Un día te pedí que no me necesitaras si luego no ibas a estar, y ese día también ha llegado. Sé que vendrán otras primaveras y que aún te echaré de menos, pero hay que aprender a vivir con todas las muecas del destino.

Lo peor de las últimas veces es que, en verdad, nunca sabremos si va a haber una próxima, y siempre nos estamos yendo. Si la vida fue perfecta en algún momento y en algún lugar fue contigo.

Y un día decidir el silencio.