sábado, 2 de marzo de 2013
Y asi ...
Llegó un momento en que diciembre resbaló por nuestras manos, y pensamos que siempre hubo un tiempo mejor. Sentimos como los años se alejaban de nosotros, y nos dejaban inertes. Sentimos el abrazo de una sola vez. Dejamos de escondernos, porque los fugitivos eran otros. Porque los asesinos eran otros, distintos a los otros. Era la inocencia interrumpida de los que nada han aprendido. Porque poco podíamos haber aprendido de una vida que se nos presentó como ajena. En que todo era lejano, y lo que no era lejano era mentira. Nos sentíamos viles y olvidados. Buscábamos culpables. A menudo me decías -¿porque ésto, nosotros, aquí, ahora? Y yo que no sabía las respuestas, ni en verdad, creía que existiesen, tenía que escudarme parafraseando canciones.
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