Al caer la noche, su silueta se desplaza por las escaleras y los pasillos, nadie se da cuenta en que momento desaparece, la oscuridad lo arrastra y se lo lleva lejos de la luz de su hogar, lejos del amor, lejos de la felicidad.
Al regresar es el mismo cuerpo, la misma imagen, un mismo rosto con igual nombre que el que se fue sin decir adiós, vuelve, pero no es él. Trae consigo una mascara adherida a su carne por dentro de su piel, sus ojos están rojos, llenos de sentimientos malos, que nadie debería sentir, emociones tristes. Se escuchan los maullidos de los gatos ,danzan con los ruidos de la música a todo volumen de los vecinos y las palabras fuertes que escupe aquel ser extraño, aquel desconocido, vomita toda su rabia en alaridos desesperados, despliega el veneno de su alma torturada contaminando los cuerpos aledaños.
Lo quiero, la verdad es que lo quiero más que a muchas cosas, le tengo un aprecio sincero, un afecto que se esfuma cuando se le pierde entre trago y trago el conocimiento. Luego de los escándalos nocturnos vuelve a ser él, a la mañana siguiente, al salir el sol, le vuelvo a querer como en la mañana del día anterior, pero un poco menos, un poco más decepcionada, un poco con menos ganas de verle de nuevo, cada mañana menos.
Él despierta sin recordar nada y de nuevo al marcar el reloj las siete se siente atraído, camina hacia ella, lo envuelve, lo aleja, lo aleja de mi que tanto le quiero, lo aleja de él.... tan solo temo que algún día al aparecer el sol, él no vuelva a ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario