Brateo nunca pide permiso, siempre pide perdón por no pedir permiso, y da las gracias cuando le siriven una buena taza de té.
Dice que para él, el día no tiene horarios, salvo que hablemos de la merienda, infaltable de 5 a 6.Brateo no te toma del brazo, dice que "suficiente que estoy atrapado en el piso, no me aten de los brazos también".
Brateo JAMÁS dice "te amo". Y eso me molesta, porque yo sí lo amo a él. Aunque mucha gente crea que es bizarro, para mí es perfecto, no hay otro como él.
¡Todos quieren a Brateo! Pero él no quiere a nadie. Y nunca a nadie va a querer.
Brateo solo existe en mi mente, los lunes a las 6 de la mañana.
Siempre me pregunté si Brateo era tan perfecto como o lo veía, o simplemente permanecía perfecto en mi mente. Yo lo imaginaba flaco, casi esquelético, morocho, pelo brillante, manipulador, 20% hipócrita, 80% extrovertido. Ninguna "estrella de rock", tranquilo por un lado, desenfrenado por el otro.
Brateo era un ilusionista de la mente, del corazón.
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