A veces los días tienen tu nombre y se llevan lo mejor que tienen.
El viento que rompe mi ventana y susurra tu nombre como un tornado.
El frío de tu aliento que no se siente y se ilustra transparente.
Dios sabe que en esta historia no pido nada,
estoy dispuesto a sacrificarlo todo.
Si un día la vida te arranca de mi lado,
si mueres lejos de mí,
qué me importa si me amas, pues yo también moriría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario