Era un sabado de abril, eran las 8:19 y Frin habia despedido al amor de su vida. No estaba seguro, no sabia nada. No esperaba encontrarse a la Sonora de la que estaba enamorado, esa de por septiembre que le cocinaba ñoquis. La misma que le dio los recuerdos que lo hacen llorar en el teclado. No sabe porque llora, no quiere saber. No quiere sufrir mas. Pero esa mañana fria de Abril, se dio cuenta que estaba soleado porque ella habia sonreido. Por una mañana de Abril, Frin estaba completo.
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