Me parece que lo que más me molesto de Sonora fue que haya convertídose en lo que más odiaba, no que me haya dejado, porque Sonora, fue la chica más dulce que conocí en mi vida. Y ahora es todo amargo, y fumo rubios los cigarrillos para acordarme de su pelo. El mate sin azúcar, el café sin leche, y doscientas pitadas por día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario