lunes, 6 de enero de 2014

Hacíamos el amor pero tú, te lo llevaste, no sé donde lo dejaste chica, creo que lo perdiste, no lo he visto desde entonces, ¿está triste? me estoy fumando el sobre de la última carta que me escribiste. Hoy todo esto pasará factura, cuando se apague la luz y nos quedemos a oscuras; los sentimientos y yo, vaya locura, que no lo cura todo pero escribir siempre ayuda, ¿no?
Por eso siempre tengo el corazón a mano, y si lo tengo que romper ya tendré tiempo para pegarlo. Que cada verso mío es un océano. Sumérgete en el agua de las lágrimas de un náufrago. Yo que caí por la escalera en espiral, hasta el final sin respirar el humo de cada palabra, me tragué el orgullo y se atraganta, iré a buscar los besos que cayeron al final de tu garganta.
Claro que se fueron mi sueños por los agujeros de mi nariz, estábamos durmiendo y mi vida parecía feliz, la vi mentir, reírse de mi. Debí decirle adèu pero le temí; si algún día me hice mayor y olvidé lo que dije, lo que prometí diciendo que siempre tendría quince:
perdóname; perdón por no ser Pe
ter. Devuélveme el amor, sacalo de tu escondite.

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