En realidad, esto se siente, no mucho menos que una puntada en el pecho, una navaja perdida en un pulmon,
un arma sin el gatillo atascado en mi sangre, y un par de billeteras sin un peso en mi cabeza.
A aquel se le pasa facil con una dosis de "veneno en frasquito" que se inyecte antes de llorar, y hasta pareceria
que no tiene facciones, pero despues de un rato no sirve mas.
Le sale agua de los ojos y como si el cielo fuera un espejo a mi tambien. Aunque aquel reflejo no nos mantiene tan
cerca como desariamos cualquiera de los dos.
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