Tarde en la noche.
Le
tengo miedo al olvido. A no dejar una huella. No quiero ser alguien
intrascendente, no quiero ser la persona común y corriente que vivió de
la manera que es correcto vivir. No me interesa la familia, la casa, el
auto, el perro, los hijos, el trabajo ideal y la supuesta felicidad que
se encuentra en la armonía aburrida de la cotidianeidad. Prefiero ir a
ver qué hay. Siempre. Y así resaltar para poder ser un poco menos
olvidable. Qué se yo.
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