viernes, 13 de abril de 2012

Tarde en la noche.

Le tengo miedo al olvido. A no dejar una huella. No quiero ser alguien intrascendente, no quiero ser la persona común y corriente que vivió de la manera que es correcto vivir. No me interesa la familia, la casa, el auto, el perro, los hijos, el trabajo ideal y la supuesta felicidad que se encuentra en la armonía aburrida de la cotidianeidad. Prefiero ir a ver qué hay. Siempre. Y así resaltar para poder ser un poco menos olvidable. Qué se yo.

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