Hablar es gratis. Si no lo fuera, tal vez la gente dejaría de decir "te
quiero" como si fuera una frase rebajada en la sección de ofertas. Ser
tacaño con los sentimientos, guardarse de expresarlos hasta el instante
adecuado, debería concederles más valor a los ojos de aquel con quien
finalmente te sinceras, por mucho que tarde en llegar ese momento. Si
estás con la persona correcta, es una inversión que vale la pena.
El problema es que, a veces, esperas tanto para escuchar esas palabras que acabas roto por dentro.
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