La montaña rusa era sólo una mentira más, una de tantas. No la construí yo para ti. Ya estaba de antes. Pero me hacía tanta ilusión por aquél entonces hacerte feliz, que te hubiera dicho cualquier cosa. Es más, hubiera hecho cualquier cosa. Cualquier estupidez. Piensa la estupidez más grande. ¿La tienes? La hubiera hecho, lo juro. Me hacía tanta ilusión que fueras feliz, que quién era yo para decirte que todo lo bueno se termina. Las flores se mueren, por muy hermosas que lleguen a ser, los genios ¡los genios también se mueren!
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