domingo, 2 de diciembre de 2012
La primera vez que Sonora me dijo te amo era mentira, porque había luces de colores y sombras de fondo, y ese no es un lugar lindo para decir te amo. La primera vez que yo le dije que la amaba fue en mi casa, y nos reímos juntos, porque todavía era muy rápido, pero para mí ya era verdad. Si Sonora me hubiera preguntado cuanto se tardaba en querer a alguien yo le hubiera respondido que no dependía del tiempo sino de la intensidad. Fumar es otra cosa ahora. Lo prendo y miro el humo y la veo a ella, la veo sonriendo. Yo fumo para ver si sonora vuelve, porque el humo tiene gusto a chocolate en la boca de sonora. Me parece que lo que más me molesto de Sonora fue que haya pensado que me lastimaba tratandome mal, no que me haya dejado, porque Sonora, fue la chica más dulce que conocí en mi vida. Y ahora es todo amargo, y fumo rubios los cigarrillos para acordarme de su pelo. El mate sin azúcar, el café sin leche, y doscientas pitadas por día. Una vez me dijeron que el amor era como las matemáticas, que se pasa del cuadrado al círculo y del círculo al cuadrado. Cada uno es peor que el otro. Y yo sigo esperando un te extraño antes de que sea tarde. Me da miedo esperarte años y que me mires y eso.
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