Una día te levantas, pones la pava, preparas tu té, llevas tu rutina adelante, reís, bailas, pensas. Ahora sentís distinto, vivis y ves con ojos nuevos. Ves, miras, admiras. Entonces el sol, el cielo, los libros, las historias, la casa, el espacio; absolutamente todo tu universo se resignificó. De repente, te das cuenta, lo notas. Algo ya no está, algo ya ni duele, ni vive, ni piensa. Algo, sea un sentimiento, una mentira, un recuerdo, un invento; ya no está
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