Esa necesidad de decir cosas que no te salen con palabras, que sería más fácil dibujarlas en la pizarra de Jesús y esperar que él te las explique y te diga exactamente qué pasa. No me gusta más eso de mirar por la perilla de la puerta y encontrarte ahí en un pasado tan lejos que te golpea de cerca y te hace acordar que lo que sos hoy es una mentira, que cambiaste mucho y lo peor, cambiaste para mal.
Esa necesidad de que volvamos a tener el mismo trato de antes. De que nos hablemos con palabras sin sentido alguno y que todas tengan una pizca de amor adentro que solo vos y yo entendemos. Que me digas te amo y después no me hables más, y que te diga te amo y que me digas que ya lo sabés.
Esa necesidad de devolver los zapatos hermosos que te compraste ayer, de estar felíz de darles un hogar y desobedecer tu convicción de usar esas converse negras para toda la vida, para todo momento de tu vida.
Eso de querer moverse en otro ambiente y no lograrlo, y verlo como algo completamente lejos de tu vida y tirarse abajo.
Cómo ves pasar tus vacaciones durmiéndote cada vez más temprano, o cada vez más tarde y despertarte cada vez más temprano o cada vez más tarde y salir cada vez menos tiempo o cada vez y tener cada vez más ganas de salir o cada vez menos ganas de salir, etc.
Que no te pase eso de tener un amor imposible, o quizás lo tenés y negarlo y hablar en tercera persona.
No saber lo que es amar de verdad.
Estar felíz porque llueve y triste porque no podés ser lluvia.
Estar triste porque nada sale como esperás y sentirte placenteramente bien en tu soledad sin siquiera intentar cambiarlo.
Ir a la plata y ver al amor de tu vida unas 10 veces en 10 cuerpos distintos con 10 voces distintas y 10 lookes distintos que te vuelven igual de loco cada una de las 10 veces que lo ves.
Querer ir a comprar un libro y que la librería esté al lado de un local de anillos, ahora no tengo libro, es raro que quiera comprar un libro, se perdió mi oportunidad de comprarme un libro.
No encontrar esa persona que sea capaz de entenderme.
No sé, cada vez encuentro más de esos huecos blancos imposibles de llenar, sin absolutamente nada que me mueva y todo eso me pone nervioso. Entonces vivo eléctrico, llena de cosas que no pasan y armándome esquemas a los que le falta el vingre, el aceite, o el oro y de los cuales en ninguno estoy 100% seguro de que van a funcionar.
Mirá, me gustó que ayer hablemos y me hayas sido tan sincera, y que me digas que extrañás esa relación de "amigos que se quieren en secreto y que se guardan algo" que teníamos, que ya no podés contarme cosas y extrañás eso. Yo también lo extraño, pero después de salir del cuadrado no se puede volver. No puedo hacer como que no pasa nada porque ya no puedo guardar algo que no está guardado, porque ya dijimos lo que teníamos que decir.
Nunca haberte conocido, conocerte y tener que matarte, conocerte e ignorarte, conocerte y olvidar todo, conocerte y que mueras, llorarte, conocerte y borrarte y redibujarte, conocerte y no conocerte, no sé cuál es la mejor. Por donde lo veo yo, no hay otra. Conocerte y nada, quererte.
Esa necesidad de que volvamos a tener el mismo trato de antes. De que nos hablemos con palabras sin sentido alguno y que todas tengan una pizca de amor adentro que solo vos y yo entendemos. Que me digas te amo y después no me hables más, y que te diga te amo y que me digas que ya lo sabés.
Esa necesidad de devolver los zapatos hermosos que te compraste ayer, de estar felíz de darles un hogar y desobedecer tu convicción de usar esas converse negras para toda la vida, para todo momento de tu vida.
Eso de querer moverse en otro ambiente y no lograrlo, y verlo como algo completamente lejos de tu vida y tirarse abajo.
Cómo ves pasar tus vacaciones durmiéndote cada vez más temprano, o cada vez más tarde y despertarte cada vez más temprano o cada vez más tarde y salir cada vez menos tiempo o cada vez y tener cada vez más ganas de salir o cada vez menos ganas de salir, etc.
Que no te pase eso de tener un amor imposible, o quizás lo tenés y negarlo y hablar en tercera persona.
No saber lo que es amar de verdad.
Estar felíz porque llueve y triste porque no podés ser lluvia.
Estar triste porque nada sale como esperás y sentirte placenteramente bien en tu soledad sin siquiera intentar cambiarlo.
Ir a la plata y ver al amor de tu vida unas 10 veces en 10 cuerpos distintos con 10 voces distintas y 10 lookes distintos que te vuelven igual de loco cada una de las 10 veces que lo ves.
Querer ir a comprar un libro y que la librería esté al lado de un local de anillos, ahora no tengo libro, es raro que quiera comprar un libro, se perdió mi oportunidad de comprarme un libro.
No encontrar esa persona que sea capaz de entenderme.
No sé, cada vez encuentro más de esos huecos blancos imposibles de llenar, sin absolutamente nada que me mueva y todo eso me pone nervioso. Entonces vivo eléctrico, llena de cosas que no pasan y armándome esquemas a los que le falta el vingre, el aceite, o el oro y de los cuales en ninguno estoy 100% seguro de que van a funcionar.
Mirá, me gustó que ayer hablemos y me hayas sido tan sincera, y que me digas que extrañás esa relación de "amigos que se quieren en secreto y que se guardan algo" que teníamos, que ya no podés contarme cosas y extrañás eso. Yo también lo extraño, pero después de salir del cuadrado no se puede volver. No puedo hacer como que no pasa nada porque ya no puedo guardar algo que no está guardado, porque ya dijimos lo que teníamos que decir.
Nunca haberte conocido, conocerte y tener que matarte, conocerte e ignorarte, conocerte y olvidar todo, conocerte y que mueras, llorarte, conocerte y borrarte y redibujarte, conocerte y no conocerte, no sé cuál es la mejor. Por donde lo veo yo, no hay otra. Conocerte y nada, quererte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario