Supe que llegaría un momento en el que tendría que olvidarte y no sabría cuánto. Y en el que debería dejarnos aparte y no sabría cómo. Ese día ha llegado. Un día te pedí que no me necesitaras si luego no ibas a estar, y ese día también ha llegado. Sé que vendrán otras primaveras y que aún te echaré de menos, pero hay que aprender a vivir con todas las muecas del destino. Lo peor de las últimas veces es que, en verdad, nunca sabremos si va a haber una próxima, y siempre nos estamos yendo. Si la vida fue perfecta en algún momento y en algún lugar fue contigo.
Y un día decidir el silencio.
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