
París es un bombardeo de twingos y castillos. Ambos me tienen cansada. Uno
me trae recuerdos, el otro me hace soñar. En este momento estoy en mi cama del hotel,
tapado hasta los codos, escuchando el resumen de Sydney 2000 que puso mi primo que
duerme en la cama contigua.
Francia no parece demasiado integrada a la era de Internet; por las calles no he
visto ni un solo cyber café ni nada que sele asemeje. Todo muy lindo, pero demasiado
antiguo para mi gusto. Me encantó Londres: la gente es alocada y se viste raro (allí me
siento cómodo).
Te extraño demasiado como para subir a la torre Eiffel. Tengo más ganas de
subirme al tren que va a Devoto, por raro que suene. No puedo
disfrutar de nada acá… lo único que hago es buscar computadoras disponibles para
poder escribirte, o con suerte, encontrarte online. Quiero volver a mi casa, quiero estar
con vos. Odio Europa. Te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario