
siempre que uno tiene la dicha de acordarse pequeñas parcelas de recuerdos, que mitad completas, mitad perdidas, siempre nos encuentran en nuestros más lúgubres momentos, y cuando uno cree que logró deshacerse de esos retazos que enterrados entre nuestros pensamientos esperan el momento adecuado para hacerse mostrar, miles de emociones comienzan a surgir donde no puedo evitar convencer a mis lagrimas que paren ya de caer porque, es inútil llorar por quien te ignora. Aún así, despertares infinitos se me vienen a la mente, aquellos cuales siempre entre mis sábanas estarán presentes, esperando a que vuelvas y me digas al oído, siempre estaré contigo y que, cuando sea el momento de romper tus promesas, seamos mayores y en la flor de el comienzo de una nueva vida después de la misma vida, para que no se me haga pesado recordar infidelidades escondidas entre aquellas sábanas que creía limpias.
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